miércoles, 18 de diciembre de 2013

La ilusión del juego y las matemáticas

Cada español se gasta al año una media de unos 690 euros en juegos de azar. Los que más pasiones levantan son la Lotería Nacional, que se lleva el 19% del dinero que apostamos, seguido de la Primitiva y el bingo, ambos con un 12%. Pero ¿qué juego ofrece más probabilidades de obtener premio? Olga Julià, matemática de la Universidad de Barcelona, nos lo explica.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/tres14/tres14-ilusion-versus-matematicas/517531/

La Lotería de Navidad enfrenta superstición frente a matemáticas

Un estudio asegura que un 62% de los compradores de Lotería de Navidad confían en ritos supersticiosos y tradiciones para atraer la suerte

Jugadores asisten a la celebración de Lotería de Navidad con la esperanza de oír sus números :: J.C. Hidalgo/EFE | Vídeo: Agencias
La fe ciega en la Lotería de Navidad que tienen algunos españoles es a prueba de raciocinio. Prueba de ello es que el 62% de quienes compran décimos admiten aferrarse a supersticiones y ritos para esperar la suerte en el sorteo del día 22, según un estudio de la web Ventura21.es, dedicada a la venta de lotería por Internet.

Entre las manías y costumbres de los consumidores de loterías hay de todo. Desde la práctica de intercambiarse décimos con familiares, amigos y compañeros de trabajo, bien para repartir la suerte o bien para evitar la envidia si le toca a un conocido, hasta algunas supersticiones como la de no regalar lotería “porque entonces no toca”, una creencia que suscribe el 11% de los encuestados.

La cultura de probar suerte en el sorteo del Gordo de Navidad supera al más elemental análisis de probabilidad. Como el que indica que las posibilidades de que un décimo esté entre los premiados, incluidas pedreas y reintegros, son únicamente del 15%. De hecho, el matemático David Martín de Diego, del Instituto de Ciencias Matemáticas, ha afirmado con rotundidad que “matemáticamente, la mejor opción es no jugar”.

Pese a ello son múltiples las supercherías que se llevan a cabo para intentar atraer la buena suerte. De las que siempre se recitan, algunas poco presentables como frotar el décimo en las espaldas de los jorobados, las cabezas de los calvos o, en el mejor de los casos, las barrigas de las embarazadas.

Pero hay más ‘trucos’ con los que se confían en tener más opciones que el prójimo, como colgar el boleto de una herradura o dejarlo cerca de la imagen de una virgen. También hay quien opta por llevar una moneda de oro, un alfiler o una llave de hierro en el bolsillo durante el sorteo, o quien coloca una rama de perejil, una vela amarilla, monedas, una cinta blanca o azul o una maceta junto al décimo. Hasta hay quien quema décimos antiguos de Lotería de Navidad para invocar la suerte. Sea como fuere, todos los que compren estarán igual de inseguros cuando comiencen a girar los bombos, momento en el que la lógica y las creencias se ven superadas por la ley del azar.


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