viernes, 10 de febrero de 2012

Matemáticas para el futuro


Editorial  LA VANGUARDIA| 
10/02/2012 - 




Desde que el tópico de que este es un país de letras se ha instalado en la sociedad, las matemáticas han sido relegadas a un segundo nivel hasta tal punto que, en la actualidad, un experto en esta materia es considerado aquí poco menos que un raro. Y, sin embargo, la especialidad sobre el conocimiento abstracto sigue siendo fundamental para el análisis de la realidad y su defecto se convierte en una desventaja social poco menos que irreparable.

Los informes sobre los conocimientos de los estudiantes sobre la llamada ciencia exacta advierten preocupantemente sobre este déficit, pero poco o nada se hace para resolverlo. Mientras se pone el acento en el aprendizaje de materias tan necesarias como los idiomas o las llamadas ciencias sociales y, en ocasiones, se plantea en forma de alarma social, parece existir un popular rechazo, muy compartido, sobre esta disciplina que no sólo estructura todos los conocimientos, sino que prepara la mente para ordenarlos convenientemente y ofrece al alumno una base analítica que es indispensable para el futuro. La sociedad no sólo debería tomar conciencia de que se trata de un déficit fundamental, sino que debe superar unos prejuicios perversos que parecen estar presentes en su ADN, cuando en realidad lo que forma parte de su esencia es el sistema métrico decimal.


Recientemente, el Departament d'Ensenyament ha establecido un acuerdo con una fundación privada, la de Pere Mir, para dotar de becas a estudiantes de bachillerato que demuestren un buen nivel de matemáticas para que puedan acceder a la excelencia en esta materia. Es una buena noticia que es preciso aplaudir y apoyar socialmente. Pero no basta con ello. Además, es necesario ir más allá e impulsar esta docencia y promover una buena disposición para su aprendizaje desde la escuela primaria con el fin de superar una deficiencia social que resulta cada día más preocupante.

Deberían revisarse en profundidad los programas escolares que muy pronto relegan esta disciplina para los llamados alumnos de letras y artes, a pesar de que también para estos es una buena herramienta. No puede ser que algunos alumnos, desde muy jóvenes, abandonen estos conocimientos que les serían de mucha utilidad en el futuro, sea cual sea la especialidad que escojan. Pero también deberían revisarse los programas de preparación de los docentes, no sólo para mejorar la enseñanza en matemáticas, sino para que se dé de una forma tan eficiente como interesante. La sociedad se juega buena parte de su futuro.

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