miércoles, 29 de febrero de 2012

RECUPERAR LAS MATEMÁTICAS


(El Periódico de Aragón,  29-02-2000)
José María Sorando Muzás

La imagen que suele darse de las Matemáticas en anuncios y series dirigidos a los jóvenes es la de una disciplina dura y antipática, un tormento escolar.

Y sin embargo, ante convocatorias como las actuales del "Concurso de Fotografía Matemática Andalán" o l de la "Olimpiada Matemática de Aragón" constatamos año tras año cómo más de mil escolares participantes en nuestra comunidad, al igual que sucede en otras, encuentran en las Matemáticas una buena ocasión para desarrollar su creatividad, dedicándoles parte de su tiempo libre. Si esto es posible, ¿qué falla en nuestra enseñanza para que estas experiencias positivas no sean la realidad cotidiana predominante en las aulas, según la imagen que proyectan?.


Para acercarnos a la respuesta, conviene rescatar el sentido original de las Matemáticas: un conocimiento que nos permite comprender la realidad e intervenir, que ilumina las situaciones confusas y da poder sobre ellas. Siempre fue así, pero en la actual Sociedad de la Información la incompetencia matemática nos excluye ya drásticamente de la comprensión del mundo que nos rodea, incapacitándonos para la toma de algunas decisiones que afectan a nuestras vidas. Como dice el título de un reciente libro de Claudi Alsina, necesitamos "Contar bien para vivir mejor".
Compramos productos registrados según un código binario de barras; vemos películas en escenarios virtuales generados con geometría fractal; recibimos mensajes de empresas y partidos políticos que siguen estrategias diseñadas a partir de muestreos e inferencia estadística; la calidad de vida en nuestras viviendas depende de las soluciones dadas a problemas de optimización de volúmenes y superficies; la prensa resume el partido jugado por nuestro equipo con gráficas de diversas variables durante el tiempo de juego; al viajar, seremos capaces de elegir la mejor combinación de trenes si relacionamos adecuadamente las tablas de datos expuestas en la estación; conseguiremos pagar nuestra vivienda en las condiciones más ventajosas si sabemos controlar las variables que intervienen en la petición de un crédito y en la desgravación fiscal; etc.

Ante esta realidad, ya no se puede seguir pensando que el conocimiento matemático es algo ajeno a nuestras vidas y que sólo está encerrado en los libros. Si la enseñanza de las Matemáticas da a los alumnos la ocasión de ver su propio mundo con "ojos matemáticos", abriéndoles las puertas a la curiosidad y la sorpresa, su aprendizaje puede ser una aventura, no exenta de esfuerzo, pero llena de satisfacciones.

¿Cómo conseguirlo?. Se puede llegar a los conceptos matemáticos a través de la resolución de problemas motivadores, de una forma activa: haciendo conjeturas y discutiéndolas en grupo, analizando los errores. Se puede manipular las formas y cuerpos geométricos buscando sus propiedades; experimentar con el azar; descubrir la geometría en las calles y monumentos de la ciudad; analizar desde un punto de vista matemático noticias y anuncios de la prensa; conocer la peripecia de ciertos problemas a través de la historia; diseñar estrategias ganadoras en juegos; tomar datos de nuestra realidad próxima, trabajarlos con técnicas matemáticas e interpretarla; reconocer las soluciones matemáticas en el arte; etc. Y después, pero sólo después de trabajar con lo concreto, sistematizar, abstraer, formalizar. Ese es el camino natural y así es como históricamente se han producido las Matemáticas.

Las Matemáticas constituyen un lenguaje universal. Un libro escrito en ese lenguaje puede ser leído por personas de cualquier parte del mundo. Y sin embargo hay quienes se jactan de su "anumerismo", en definitiva de su incultura. La celebración del Año Mundial de las Matemáticas debiera servir para romper esas fronteras interiores, transmitiendo a toda la Sociedad otra imagen de las Matemáticas: la de un gran un patrimonio cultural que a todos nos ofrece su utilidad y su belleza.

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