sábado, 5 de octubre de 2013

«Hay matemáticas hasta en la poesía»

Enrique Castillo Catedrático de Matemática Aplicada e ingeniero de Caminos Miembro de la Real Academia de Ingeniería y autor de numerosos libros, vive y reparte la pasión por los números
24.09.13 - 09:29 -

«Hay matemáticas hasta en la poesía»
Castillo ante las fórmulas de la pizarra de un aula, el lugar del tránsito de los conocimientos. /Celedonio.
No hay certidumbre allí donde no es posible aplicar las matemáticas, proclamó Leonardo Da Vinci. Cuando en la Escuela de Caminos se apagan todas las luces, la mente de Enrique Castillo sigue alumbrando modelos matemáticos y axiomas a través de números que gobiernan el mundo. Premio Nacional de Investigación, dos "honoris causa" y una ingente producción científica avalan a un hombre que aún se sorprende cuando descubre que en la biblioteca de una universidad asiática tienen todos sus libros. Tal vez porque no ocurre en ninguna española.
-Dicen que hay dos clases de personas, las que piensan que el mundo es grande y las que piensan que es pequeño. ¿Qué tamaño tiene el suyo?
-Lo del tamaño es relativo. Si cojo la lupa me parece muy pequeño, pero si miro al cielo me parece muy grande. Además, muchas veces lo grande está en lo pequeño y lo pequeño en lo grande.
-Ingeniero de Caminos, matemático, toca el piano y trabaja en física, estadística, inteligencia artificial, economía... ¿En qué ocupa ahora su espíritu renacentista?
-Siempre me han preocupado los pobres. Estamos metidos a nivel familiar con un proyecto en África de microcréditos, para dar trabajo a mujeres. Como renacimiento significa volver a nacer tenemos que dejar nuestro mundo y centrarnos en otros por los que podemos hacer muchas cosas.
-Según su lógica científica, ¿uno más uno son siempre dos?
-En Hacienda seguro que no. Pero ni siquiera en matemáticas porque hay que ver qué entendemos por uno, por dos y por suma.
-¿Cómo aplicamos las matemáticas en nuestra vida diaria?
-El despertador, encender la luz, abrir el grifo, la televisión, el teléfono móvil, los muebles... La predicción del tráfico o del tiempo. El ascensor. Cualquier cosa que mires.
-¿Por qué hay entonces tan pocas vocaciones?
-Es un drama que no haya vocaciones en matemáticas y en física, porque sin ellas no existiría la ingeniería. Unos desarrollan las teorías y otros los aplican. Hay matemáticas hasta en la poesía. En la música. No se puede concebir nada sin matemáticas. La inteligencia artificial, las rotondas, que -por cierto- algunas son un desastre.
-La "Paradoja del cumpleaños" establece que si se juntan 57 personas, hay una probabilidad del 99% de que al menos dos de ellas cumplan años el mismo día. ¿Ha hecho alguna vez la prueba en sus clases?
-En la Real Academia de Ingeniería somos sesenta personas. Tres hemos nacido el 17 de octubre y dos también en el mismo año. Y otro, el mismo año y el mismo día que yo. No he necesitado hacer la prueba en clase.
-Como experto en análisis de sensibilidad financieros reconocerá que la troika europea no ha tenido mucha a la hora de tomar decisiones?
-El análisis de sensibilidad es una asignatura pendiente de políticos, economistas e ingenieros. Es estudiar qué pasa si en vez de invertir este dinero aquí lo invierto allá. Por ejemplo, se cree que subiendo los impuestos se recauda más, y no es verdad. Lo importante es que el dinero circule. ¿Produce algo poner bonito un parque o mejor invierto en una empresa para que contrate a gente? Se dejan llevar por la intuición o por razones políticas para quedar bien a corto plazo sin analizar consecuencias y alternativas.
-¿Matemáticamente hablando España volverá a ganar el Mundial de Fútbol?
-Si el fin del mundo no llega antes, que España vuelva a ganar es cuestión de tiempo. Pero eso vale también para cualquier otro país.
-¿Se puede reventar la banca en un casino aplicando cálculo de probabilidades?
-Solo si hay fallos suficientes en las máquinas, porque un pequeño fallo no daría margen para la ganancia. Puede surgir un juego nuevo que a una persona inteligente con una determinada estrategia le de la posibilidad de reventarlo.
-¿Podemos resolver la ecuación crisis menos austeridad igual a progreso sin incluir los daños colaterales a la investigación?
-Tomando la ecuación en sentido metafórico respondo que, sin investigación, no hay progreso. El dinero destinado a investigar puede producir rendimientos impresionantes. En nuestro caso, nos han dado 69.000 euros a ocho personas para tres años. Con eso hemos desarrollado un sistema de vía simple doble que, sin pérdida de eficiencia, ahorra 1.200 millones de euros en el trazado ferroviario Palencia-Santander. Cada euro ha dado un beneficio de veinte mil. Si se aplica en otras vías, el ahorro se multiplica. Es un error renunciar a la investigación.
-¿Sabemos más matemáticas con tantas reformas educativas?
-El nivel de conocimiento con el que llegan los alumnos a las universidades es deplorable. Hace dos años ninguno de mis alumnos de primero sabía lo que eran variaciones, permutaciones y combinaciones. Este año tampoco lo sabía ninguno de los de doctorado. Las asignaturas básicas de primero de Caminos se han reducido a una cuarta parte. No se pueden destruir las matemáticas y la física, que es lo que forma la mente de un ingeniero.
-Eso que dice describe un panorama francamente alarmante...
-Una de mis preocupaciones es que me voy a ir a la tumba sin poder transmitir lo que he aprendido, porque no tengo gente capaz de recibirlo. He escrito catorce libros en inglés, casi todos surgidos de un tema de investigación nuevo. Tengo que suprimir los cursos de doctorado porque no se apuntan alumnos.




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